Apuntes: Genara Pulido – Violencia epistémica y descolonización del conocimiento

Violencia epistémica

Desde el “deseo de imponer maneras de entender y formular el conocimiento al Otro” (175)

La violencia epistémica empieza con la colonización y se reformula con el neocolonialismo e imperialismo (175).

Violencia estructural: base de las desigualdades existentes entre primer y tercer mundo

Violencia simbólica: violencia cultural, sutil, cuya función es legitimar la violencia estructural y directa, manifestándose en discursos, símbolos, metáforas, etc.

Violencia epistémica: refiere a la producción y al modo en que el poder se apropia y condiciona dicho conocimiento. (175-176)

Conocimiento como estrategia de dominio colonial

La violencia epistémica se destaca porque es consciente de los “efectos que causa el saber sobre sus sujetos y objetos (…) la importancia que ha tenido el conocimiento producido por los colonizadores e impuesto a los colonizados para el triunfo del dominio colonial.” (176)

Se manifestó por los colonizadores europeos en discursos que posibilitaron y racionalizaron la dominación colonial, produciendo “Otras Sociedades y Otras Culturas” (176)

Crear a la representación del Otro:

que la historia no es una producción imparcial de conocimientos, sino un proceso de violencia epistémica, construcción interesada en presentar una determinada representación de un objeto que puede no tener existencia empírica al margen de esa representación. 176

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Apuntes: Nelly Richard – La crítica feminista como modelo de crítica cultural

Debate Feminista, vol. 40 (Octubre 2009), pp. 75-85.

Giro cultural de la nueva crítica feminista.

No como algo que desvía el combate de las mujeres hacia cuestiones (lenguaje y discurso) supuestamente alejadas de las urgencias de las transformaciones sociales y políticas sino, al revés, como una orientación vitalmente necesaria para incidir en las luchas por la significación que acompañan las transformaciones de la sociedad. 75

Análisis del discurso: su uso político desmonta la mujer como signo, volviendo a la crítica feminista en crítica cultural. 76

Definición de análisis del discurso: sustento de formulación de teorías antiesencialistas; examina el “cruce entre lenguaje, hegemonía, representación, cultura, valor y poder” (76).

Definición de discurso:

conjunto múltiple de prácticas significantes inscritas en materialidades diversas (no exclusivamente lingüísticas) y, también, el campo de realización simbólica, material y comunicativa de las ideologías en el que surgen los conflictos de interpretación que se libran en torno al uso social y político de los signos. 76

El análisis del discurso trae beneficios a la crítica feminista:

La crítica feminista se ha beneficiado, más que ninguna otra, del análisis del discurso porque este le ha permitido destejer las maniobras ocultas de los signos que, supuestamente neutros, fingen que la razón abstracta del pensamiento universal es una razón superior, ya que es imparcial y desinteresada. 76

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Apuntes: Rosi Braidotti – Órganos sin cuerpos

(en Sujetos nómades. Corporización y diferencia sexual en la teoría feminista contemporánea, 2000, Paidós)

Foucault: economía política de la verdad sobre la sexualidad en la cultura.

La tecnología anticonceptiva (distinción entre tecnología del poder reproductor y prácticas de placer del sí mismo) separa la reproducción y sexualidad, evitando que se vuelvan contradicción o paradoja activa (86).

Sexo sin bebés, bebés sin sexo.

Manipulación conservadora de la epidemia del sida: “el sexo mata” (87).

Auge de las biotecnologías y tecnologías que tienen por objeto la vida y los organismos vivos en los ‘90.

Jameson: “uno de los rasgos que definen la condición posmoderna es la dislocación de la continuidad temporoespacial” 88

Deleuze: estado posmoderno definido en términos de secuencias temporales esquizofrénicas. 89

Desde el postestructuralismo (Bachelard, Canguilhem hasta Foucault), el cuerpo fabrica tecnología en pos de una extensión orgánica de sí mismo: herramientas, armas, artefactos, lenguaje, prótesis. La tecnología de por sí no es perjudicial, sino que lo tecnológico se penetra por un antropomorfismo primitivo; ergo, “todas las herramientas son productos de la imaginación creativa humana, que copian y multiplican las potencias del cuerpo”. 89

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Figurando una subjetividad no binaria desde la performatividad de Butler, el nomadismo de Braidotti, y “Orlando” de Virginia Woolf

El presente ensayo intentará indagar en cuestiones acerca de la identidad y su construcción, la subjetivación de los cuerpos, y la experiencia no binaria. Estos temas serán abarcados desde una revisión académica de la teoría de género de Judith Butler –con su concepto de performatividad– y Rosi Braidotti –desde su política nómade–, entremezclada con extractos y comentarios acerca de la experiencia trans en la novela cuasi-biográfica Orlando, de Virginia Woolf. Las preguntas que buscan iluminarse serán ¿cómo se construye una identidad fuera del binarismo del género?, ¿cómo se subjetiva un cuerpo?

“¡Ven, ven! Este yo me harta. Necesito otro” (Woolf, 1951, p. 305)

Virginia Woolf, aclamada autora feminista, presenta en 1928 Orlando, una historia de ficción bajo el estilo de una biografía. Inspirada en la aristocrática historia familiar de Vita Sackville-West, Woolf despliega un relato de vida que empieza en el año 1500 y llega hasta tiempos modernos, reimaginando la vida de Vita y esparciendo en la novela referencias a ella, su entorno, la relación entre ambas, y su familia. Tomando como inspiración al trasfondo aristocrático y la sexualidad poco ortodoxa de Vita, Woolf elabora una historia biográfica que relata a una personalidad a momentos disconforme con su género, y en otros desafiante de las convenciones del género, y que, en un momento dado, encarna el escenario ideal, prácticamente sobrenatural, de una transición de género inmediata y socialmente validada, que permite a su personaje principal vivir, de la noche a la mañana, su vida desde otro género.

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Apuntes y extractos: Rosi Braidotti – Por la senda del nomadismo

(resumen de la introducción del libro Sujetos nómades. Corporización y diferencia sexual en la teoría feminista contemporánea, 2000, Paidós)

Nomadismo

condición existencial que, en mi caso, se traduce en un estilo de pensamiento. 26

figuración teorética conveniente para la subjetividad contemporánea. 26

Los sujetos nómades son capaces de liberar la actividad del pensamiento del yugo del dogmatismo falocéntrico y de devolverle su libertad, su vivacidad, su belleza. 36

Como bien lo señala Haraway: uno debe situarse en algún lugar para poder hacer enunciaciones de valor general. Por consiguiente, el nomadismo no es fluidez sin fronteras, sino que consiste más bien en una aguda conciencia de no fijación de límites. Es el intenso deseo de continuar irrumpiendo, transgrediendo. 77-78

Presencia simultánea de ejes de diferenciación que dan lugar a una subjetividad:

El nómade es mi propia figuración de una interpretación situada, posmoderna, culturalmente diferenciada del sujeto en general y del sujeto feminista en particular. Este sujeto puede también caracterizarse como posmoderno/industrial/colonial, según la posición en la que uno se halle. En la medida en que ejes de diferenciación tales como la clase, la raza, la etnia, el género, la edad y otros entren en intersección e interacción entre sí para constituir la subjetividad, la noción de nómade se refiere a la presencia simultánea de muchos de tales ejes. 30

Como una figuración de la subjetividad contemporánea, el nómade es pues una entidad posmetafísica, intensiva, múltiple, que se desenvuelve en una red de interconexiones. El/la nómade no puede reducirse a una forma lineal, teleológica, de subjetividad sino que más bien constituye el sitio de conexiones múltiples. Está corporizado/a, y por ello es cultural; como artefacto, es un componente tecnológico de lo humano y posthumano, es un complejo dotado de capacidades múltiples para la interconectividad en el modo impersonal. El/la nómade es un cyborg, pero que cuenta además con un inconsciente. Es lo “mucoso” o “divino” de Irigaray, pero dotado de perspectiva multicultural. Es abstracto/a y perfecta, operativamente real. 78

Ficción política que permite analizar categorías y niveles de experiencia:

El sujeto nómade es un mito, es decir, una ficción política que me permite analizar detalladamente las categorías establecidas y los niveles de experiencia y desplazarme por ellos: desdibujar las fronteras sin quemar los puentes. La elección de esta figuración lleva implícita la creencia en la potencia y la relevancia de la imaginación, de la construcción de mitos, como un modo de salir de la estasis política e intelectual de estos tiempos posmodernos. 30

Nomadismo entendido como un viaje figurativo (no físico) que busca apartarse de las convenciones establecidas, rechazando al establecerse en modos codificados de pensamiento y conducta:

el nomadismo en cuestión se refiere al tipo de conciencia crítica que se resiste a establecerse en los modos socialmente codificados de pensamiento y conducta. No todos los nómades son viajeros del mundo; algunos de los viajes más importantes pueden ocurrir sin que uno se aparte físicamente de su hábitat. Lo que define el estado nómade es la subversión de las convenciones establecidas, no el acto literal de viajar. 31

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Apuntes: Giorgio Agamben – Gusto

Fuente: Agamben, G. 2015. Gusto. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora.

La palabra griega para sabio (sophós) proviene etimológicamente a la familia de gustar (sapio), degustador y perceptible al gusto.

Entre los siglos XVII y XVIII empieza a surgir el gusto, la facultad específica “a la que se le confían el juicio y el goce de la belleza”, bajo el término gusto, “opuesto metafóricamente como un sentido figurado a la acepción propia” (8)

Kant: El enigma del gusto ya sé en la interferencia entre saber y placer:

Si bien estos juicios no contribuyen en nada al conocimiento de las cosas, pertenecen sin embargo únicamente a la facultad de conocer y revelan una relación inmediata de esta facultad con el sentimiento del placer. Esta relación es precisamente lo que hay de enigmático en la facultad del juicio. 9

Gusto como otro saber: “un saber que no puede dar razón en su conocer, pero goza de él” (9)

Montesquieu: “la aplicación pronta y exquisita de reglas que ni siquiera se conocen” (9)

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Apuntes y extractos: Rosi Braidotti – La diferencia sexual como proyecto político nómade

(en Sujetos nómades. Corporización y diferencia sexual en la teoría feminista contemporánea, 2000, Paidós)

Nómade: “nueva figuración de la subjetividad de un modo multidiferenciado no jerárquico.”

Origen europeo del concepto de diferencia

Papel de la diferencia en la historia europea, donde hay énfasis en la identidad común y la unificación del continente que deviene al concepto en noción divisoria y antagónica (165)

Diferencia articulada en regionalismos, localismos, relativismos. 166

Raíz del concepto de diferencia en el fascismo europeo, adoptado por modos jerárquicos y excluyentes de pensamiento.

Origen de la diferencia como negativo en relaciones de dominación europeas:

En la historia europea de la filosofía, la “diferencia” es un concepto central en la medida en que el pensamiento occidental siempre se desarrolló planteando oposiciones dualistas, que crearon subcategorías de alteridad o “diferente de”. Como en esta historia la “diferencia” se sustentó siempre en relaciones de dominación y exclusión, ser “diferente de” llegó a significar ser “menos que”, “valer menos que”. La diferencia fue colonizada por las relaciones de poder que, como señalaba oportunamente Simone de Beauvoir en El segundo sexo, la redujeron a un sinónimo de inferioridad. En consecuencia, la diferencia adquirió connotaciones esencialistas y letales; construyó categorías enteras de seres descartables, es decir, igualmente humanos pero levemente más mortales. 166

Los totalitarismos y fascismos redefinieron la diferencia en términos de determinismo biológico.

Diferencia desde el feminismo

Beauvoir

Análisis del esquema jerárquico de la dialéctica de la conciencia, adaptado desde Hegel; identificando la diferencia como noción central, proponiendo superar el esquema jerárquico de dicha noción, y finalmente uniéndola a la idea de alteridad desvalorizada. Cita a Poulain de la Barre sobre la trascendencia del dualismo de género. 168

Posmodernismo

Oposición al énfasis de Beauvoir en la racionalidad igualitaria. Planteamiento de la política de la diferencia. 168

Como lo expresa Marguerite Duras en el epígrafe de este capítulo, las mujeres que continúan midiéndose con la vara de los valores masculinos, las mujeres que sienten que deben corregir los errores masculinos, ciertamente han de malgastar mucho tiempo y energía. En la misma línea de pensamiento, en su polémico artículo titulado “¿Igual a quién?”, Luce Irigaray recomienda apartar el énfasis político de la crítica reactiva y trasladarlo a la afirmación de contravalores positivos. (168)

Modernidad

Alejamiento de su concepción como inferioridad: Nietzsche, Freud y Marx introducen la idea de que la subjetividad no se coincide con la conciencia: crisis de la modernidad:

El sujeto es excéntrico en relación con su yo consciente, a causa de la importancia de estructuras tales como el deseo inconsciente, el impacto de las circunstancias históricas y las condiciones sociales de producción. Al quedar hecha añicos la seguridad ontológica del sujeto cartesiano, se abre también un camino para analizar el vínculo que se estableció convencionalmente entre la subjetividad y la masculinidad. En este sentido, la crisis de la modernidad puede entenderse, así lo sostuve en mi Patterns of Dissonance, como la destrucción de las bases masculinistas de la subjetividad clásica. (169)

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Extractos: Karen Cordero – La escritura de la historia del arte: sumando(se) subjetividades, nuevas objetivaciones

tal vez decir sencillamente «escritura del arte» tendría más sentido

La base de la historia del arte es traducir el arte en un relato y modos de ordenamiento conceptual:

Traducir el arte en un relato es la base de la disciplina de la historia del arte, es convertir la experiencia sensorial o corporal, y su incorporación consciente, en categorías lingüísticas, en modos de ordenamiento conceptual a los que a menudo se les ha otorgado la categoría de «objetivos», pues se sustentan en metodologías que entretejen la forma y la materia de artefactos (y su recepción) con procesos culturales y políticos.

La escritura sobre el arte ha definino lo que es arte mediante categorías legitimadas y otras marginadas, argumentos de valor, relaciones conceptuales:

la escritura que lo inscribe en la historia (o sea, que ocupa los discursos que ubican el arte como parte de la «Historia»), en gran medida, de hecho, ha definido qué se considera «Arte» al legitimar ciertas categorías de objetos y marginar otros; ha argumentado su valor relativo y absoluto; ha creado términos (estilos, corrientes, movimientos) que facilitan establecer relaciones conceptuales entre obras, pero que a la vez corren el peligro de reemplazar el acto de mirada y la vivencia, o de relegar su potencialidad.

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Extractos: Griselda Pollock – Visión, voz y poder: historias feministas del arte y marxismo

Historia del arte

La historia social del arte —formada por un análisis marxista de la sociedad— constituye un corpus radicalmente nuevo de trabajo para la historia del arte que apunta hacia un desafío de la hegemonía de la historia burguesa y moderna del arte. 46

la historia social del arte yace dentro del ámbito de la teoría cultural y la práctica histórica del marxismo. Debido a que, en gran medida, la sociedad se encuentra estructurada con base en relaciones de inequidad en el aspecto de la producción material, también se halla estructurada sobre divisiones y desigualdades sexuales. La naturaleza de las sociedades en las que se produce el arte, no ha sido solamente, por ejemplo, feudal o capitalista, sino patriarcal y sexista. Ninguna de estas formas de explotación es reducible a la otra. 46

Cultura y desafío a las definiciones sociales de la realidad:

La cultura puede ser definida como aquellas prácticas sociales cuya primera dirección es la significación; por ejemplo, la producción de sentido, o establecer órdenes de “sentido” para el mundo en que vivimos. La cultura es el nivel social en el que se producen aquellas imágenes del mundo y definiciones de la realidad que pueden ser ideológicamente movilizadas para legitimar un orden de relaciones de dominación y subordinación existente entre clases, razas y sexos. La historia del arte se ocupa de un aspecto de esta producción cultural —el arte— como su objeto de estudio; pero la disciplina misma es también un componente crucial de la hegemonía cultural ejercida por la clase, raza y género dominantes. Es por eso que resulta importante desafiar las definiciones de la realidad de nuestra sociedad, que son producidas en las interpretaciones de la cultura desde la historia del arte. 47

Arte como práctica social:

Es una de las prácticas sociales por medio de las cuales se construyen, reproducen e incluso redefinen las visiones particulares del mundo, definiciones e identidades. 59

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Apuntes y extractos: Judith Butler – Política de género y el derecho a aparecer

(en Cuerpos aliados y lucha política, 2017, Paidós)

Performatividad

Cuando se habla de performatividad es para aludir a unos enunciados lingüísticos que, en el momento en que son pronunciados, crean una realidad o hacen que exista algo por el simple hecho de haberlo expresado. 34

Según Austin, un enunciado crea aquello que expresa (ilocucionario) o tiene efectos o consecuencias una vez expresado (perlocucionario). 35

Da la impresión de que la performatividad no es sino una manera de decir que un lenguaje, por su propia fuerza, puede crear algo nuevo o poner en juego ciertos efectos o consecuencias. 35

¿Quién enuncia?

Pero en realidad no era una sola persona la que decidía nuestro destino; en la mayor parte de los casos podría decirse que la idea de una autoridad soberana con unas capacidades lingüísticas extraordinarias ha sido sustituida por un complejo entramado de poderes, mucho más difuso, que atañen tanto al discurso como a las instituciones. 36

¿Cómo se transforman los actos corporales en performativos?

En el caso del género, esas primeras inscripciones e interpelaciones van acompañadas de las expectativas y fantasías de los demás, todas las cuales nos afectan en aspectos que en un principio escapan a nuestro control: las normas se nos imponen en términos psicosociales y poco a poco se nos inculcan. Aparecen cuando ya no se las espera, y se abren paso en nuestro interior, animando y estructurando nuestras propias formas de responsabilidad. No son normas que simplemente se impriman en nosotros, poniéndonos marcas y etiquetas como a tantos destinatarios pasivos de una máquina cultural. Estas normas también nos producen, pero no en el sentido de que nos creen o determinen en sentido estricto quiénes somos. Lo que hacen más bien es dar forma a modos de vida corporeizados que adquirimos a lo largo del tiempo, y estas mismas modalidades de corporeización pueden llegar a convertirse en una forma de expresar rechazo hacia esas mismas normas, y hasta de romper con ellas. 36

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